Nada que celebrar este 5 de junio en Tabasco

Con la aplicación de políticas internacionales que marcaron la pauta para convertir a las selvas del planeta en zonas agrícolas y ganaderas en los años sesenta, se origino la Revolución Verde, tendencia a la que no escapo Tabasco y que derivo en agresivos impactos por la deforestación que causo. El uso de los recursos produjo consecuencias desfavorables: el 95 por ciento de las selvas se perdió, mientras que el 80 por ciento de los 2 millones 474 mil 700 has., que conforman el territorio tabasqueño, se ocupa en dos actividades de explotación extensiva: la agricultura y la ganadería, con la utilización consecuente de agroquímicos y tecnologías poco  compatibles con la preservación del medio ambiente.

Aunado a esto, la tercera actividad que más impacto ha generado a los ecosistemas del Estado ha sido la industria petrolera, debido a la falta de aplicación de tecnologías para prevenir y mitigar la contaminación de los recursos bióticos y abióticos, aunado a prácticas irresponsable de la paraestatal PEMEX y de algunas empresas que le trabajan. Algunas consecuencias de esta actividad son la salinización y contaminación de los suelos, la fragmentación de hábitat, la retención y contaminación de las aguas, las lluvias acidas el incremento de emisiones a la atmósfera, la erosión de las zonas costeras y la baja productividad de los ecosistemas, entre otras.

Tabasco es uno de los estados con mayores recursos bióticos del país, con un número considerable de especies de flora y fauna, alguna de ellas como quelonios, aves y mamíferos están incluidas en la Norma Oficial Mexicana 059, referente a especies amenazadas, protegidas o en peligros de extinción. Dada esta caracterización de los recursos naturales del Estado, es necesario cobrar conciencia de una realidad que al paso de los años se ha ido agravando. Tabasco ha sufrido en los últimos cincuenta años una degradación ambiental drástica.  Numerosas especies vegetales y animales han desaparecido o están amenazadas. A partir de la eliminación de las especies maderables preciosas, en Tabasco los recursos forestales no se explotaron en la región: simplemente se talaron y se quemaron. El crecimiento de áreas pastizales ha correspondido exactamente al ritmo de destrucción de las áreas selváticas, mientras las políticas de desarrollo impuestas durante cincuenta años, a partir de una economía de plantaciones; el desarrollo de la Cuenca Hidráulica Grijalva—Usumacinta; la estrategia agroproductiva tropical; la reforma agraria; la ganadería extensiva; y el auge petrolero, introdujeron profundas modificaciones en el entorno de los recursos naturales y el correspondiente impacto ambiental.

Actualmente existen grados de contaminación y deterioro ambientales que merman el potencial productivo y ponen en riesgo la estabilidad y conservación de los ecosistemas.

Agua

El factor común que hay en el problema del manejo del agua y el impacto ambiental que se le ha causado, radica en que las principales corrientes y cuerpos lacustres se han utilizado como sistemas receptores de descargas de aguas residuales, que se vierten sin tratamiento alguno, mientras el crecimiento desordenado de asentamientos humanos y actividades económicas han generado acumulación de desechos sólidos en las márgenes e interiores de los cuerpos de agua. Ante ello, el alcance de programas y acciones normativas y preventivas ha sido limitado. Políticas inconclusas de planeación y desarrollo, así como deficientes mecanismos de control de las principales fuentes contaminantes han contribuido para que un alto porcentaje de los sistemas acuáticos del Estado esté impactado ambientalmente; en algunos casos, la situación es extrema por la degradación ecológica que algunos cuerpos de agua han alcanzado.

La circunstancia es explicable, aunque de ninguna manera justificada, pues a medida que se ha venido desarrollando la región sureste de México, las presiones sobre el medio ambiente se han incrementado, partiendo de un cuadro de contaminación por desechos orgánicos típicos de los años cincuenta, hasta llegar al esquema actual en el que predominan descargas urbanas combinadas con descargas industriales, desechos biológicos, patógenos, químicos orgánicos e inorgánicos derivados del petróleo, fertilizantes y pesticidas de alto riesgo.

En el Estado, los conglomerados urbanos e industriales siguen representando las principales fuentes de residuos y materiales contaminantes que afectan los sistemas acuáticos.

Además, el balance de las aguas continentales con las marinas se ha modificado por causas diversas como la construcción de plantas hidroeléctricas, diversas obras de drenaje o protección, instalaciones petroleras y obras complementarias como drenes, entre otras. Por los desechos de la actividad humana e industrial hacia el mar, las lagunas y otros cuerpos de agua.

Los sistemas de agua potable y alcantarillado, así como de tratamiento de aguas residuales existentes en los municipios, sobre todo en aquellas poblaciones donde la mancha urbana ha crecido, ya es insuficiente y en algunos casos obsoleta. Es de destacar el bajo porcentaje de aguas residuales que son tratadas para su rehusó. En el estado se cuenta con 72 plantas para tratamiento primario y secundario, zanjas y lagunas de oxidación, lodos activados de aireación extendida y filtros rociadores, que dan tratamiento apenas al 8 por ciento del volumen que se descarga directamente al sistema hidrológico.

Es fácil establecer con estos datos que, la enorme contaminación de las aguas residuales ha rebasado la capacidad de auto purificación del agua, por lo que al descargarse en cualquier sitio han modificado su calidad natural, afectando el ambiente y la salud pública.

 

Suelo

En Tabasco, el suelo y sus condiciones tienen que ver básicamente con el tipo de actividades productivas; la coexistencia con la zona costera, el crecimiento poblacional y el inadecuado manejo que se ha dado al recurso. Hasta 1940 la mayor parte de los recursos naturales permanecían sin deterioro significativo. A partir de entonces, y con el propósito de incorporar al Estado en el proceso de desarrollo nacional, se intensificaron las actividades productivas y la explotación de los recursos naturales, con el desarrollo de la ganadería extensiva y la agricultura de plantaciones bajo criterios de rentabilidad de corto plazo, generando cambios graves en el uso del suelo en la entidad, de tal manera que la deforestación de las selvas y el desecamiento de una importante superficie de humedales, a través de proyectos de drenaje sobre todo en la Chontalpa, provocaron procesos de deterioro del suelo en los que la erosión, pérdida de fertilidad, degradación de la materia orgánica y contaminación por el mal manejo y aplicación de agroquímicos, impactaron más del 60 por ciento del territorio.

Otro factor que ha impactado al recurso suelo en sitios puntuales es el aprovechamiento de materiales pétreos, arcilla y arena, que en los últimos años se han incrementado de manera creciente. Adicionalmente, los efectos de la salinización, principalmente en la zona costera, han modificado el uso del suelo de importantes áreas generando cambios en la estructura económica de las comunidades, sumándose a la erosión que afecta a gran parte de la costa tabasqueña.

Paralelamente, con el crecimiento de las actividades productivas como la agricultura, ganadería y la industria petrolera, ha crecido la población. Actualmente, en 92 localidades se concentra poco más del 50 por ciento de la población estatal. Esta tendencia a asentarse en centros urbanos, así como cambios en los hábitos de consumo, ha incrementado la generación de residuos sólidos. En tal sentido y tomando como indicador el promedio de generación de basura en la zona sur-sureste del país que es de 0.732 kilogramos diarios por habitante, se estima que se producen más de 1 mil 460 toneladas diarias de residuos municipales sólidos no peligrosos, originados principalmente en zonas urbanas, predominando la basura domiciliaria, de establecimientos comerciales y de servicios y, en menor grado, de la pequeña industria en todo el Estado.

Aire

Conocer la calidad de la cuenca atmosférica de Tabasco, identificar las causas que la afectan, precisar las fuentes emisoras y establecer una actitud sistemática para su control y normatjvidad, es una tarea relativamente reciente en el Estado. Es hasta mediados de la década de los ochenta cuando se definen incipientes tareas tendientes al conocimiento de la calidad del aire, ante el incremento de los contaminantes a la atmósfera, derivados en su mayoría de la operación de la industria petrolera en el estado.

No obstante, el incremento de los contaminantes a la atmósfera no se debe solamente al desarrollo de la industria petrolera, sino también a efectos que derivan de la cultura agrícola en el estado, como las quemas agropecuarias, y el creciente número de vehículos automotores, así como la consecuente aportación de contaminantes diarios que significa esa fuente móvil.

 

Ante este panorama es motivo gubernamental celebrar el día del medio ambiente, cuando lo ideal sería que nuestras autoridades  encargadas de normar el cuidado del medio ambiente se pusieran a reflexionar y atender con responsabilidad todas las problemáticas ambientales que tenemos y que parece que le son ajenas.

Es importante que este 5 de junio hagamos un acuerdo ciudadano para exigir solución de los problemas ambientales que se están dando porque al ritmo acelerado que vamos  y que los tres niveles de gobierno  no se ponen de acuerdo para efectuar acciones  y estrategias para aplicar correctamente la normatividad ambiental, se está provocando la destrucción de Tabasco.

Convocamos a la sociedad civil a unir esfuerzos y exigir una mejor calidad de vida y un medio ambiente sano. Sabemos que no estamos solos.

 

 

Atentamente

 Hugo Ireta Guzman

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