Información y ciudadanía

Víctor M. Sámano Labastida[1]

Sin ánimo catastrofista pero debemos reconocer que el tiempo para aprovechar adecuadamente y conservar los recursos petroleros se agotó. Ahora México, y sobre todo Tabasco, están contra el tiempo.

¿Cómo obligar que el uso de los cada vez más escasos recursos del petróleo sea de manera eficiente y con una estrategia de impacto social?

¿Cómo para que el petróleo no siga siendo multiplicador de la dependencia y se pueda convertir realmente en herramienta para el desarrollo?

Una de las vías está en la necesaria transparencia, la rendición puntual de cuentas, el control comunitario y ciudadano de las actividades de Pemex, y entre ellas los programas financiados con el dinero, obras y materiales entregados por la paraestatal a las entidades del país.

Más allá del escándalo que pudiera desatar el estudio “Los donativos y donaciones de Pemex a Tabasco”, de José Manuel Arias Rodríguez y Hugo Ireta Guzmán, representa un ejercicio ciudadano para conocer la ruta del dinero que la empresa petrolera ha entregado a Tabasco desde 1995 hasta 2006. También una muestra didáctica de cómo se pueden utilizar los instrumentos de derecho de petición, rendición de cuentas, transparencia y acceso a la información y la contraloría ciudadana.

Varios han sido los intentos gubernamentales por atender, la mayor de las veces confrontar, a quienes reclaman el daño de la industria petrolera.

Nos dicen los autores de la investigación con datos y referencias identificables: “las causas que provocan la inconformidad social –como la falta de supervisión técnica adecuada de las actividades extractivas, la falta de mantenimiento de los ductos, etcétera- solamente se contienen temporalmente pero no se resuelven”.

Uno de los elementos de “contención” ha sido el dinero, que –como podemos apreciar en el estudio de referencia-, carece de mecanismos de control y rendición de cuentas adecuado.

Estamos ante un trabajo crítico pero también propositivo, pues de la investigación y de la experiencia de la falta de controles estrictos de la obtención y uso de los recursos aportados por Pemex derivan una serie de recomendaciones a las instituciones.

Subyace, asimismo, una advertencia que no pueden ignorar los responsables de las políticas públicas: las causas de la inconformidad social quedarán ahí multiplicadas para cuando se acabe el petróleo, más aún si los recursos destinados a atenuar los efectos no son aplicados con eficacia y transparencia.

Es fundamental aprender a usar los instrumentos de acceso a la información; son un elemento para construir la ciudadanía.

[1] Analista político. Este documento fue escrito por el autor para la hoja Informativa del mes de agosto DERECHO A SABER, de la Asociación Ecológica Santo Tomas A.C.

Deja un comentario